El agua es un bien escaso que hay que cuidar. Por ello, Nestlé ha invertido 1,8 millones de euros en su fábrica ubicada en La Penilla de Cayón (Cantabria) con la finalidad de preservar el agua del río. Esta cifra se enmarca dentro de los cerca de 75 millones de euros del total de inversiones realizadas por la compañía en la planta desde 2020 con el objetivo de avanzar en digitalización, automatización y sostenibilidad.
La factoría puso en marcha el pasado mes de septiembre un nuevo grupo de torres de refrigeración, que se une a otras similares que se instalaron en 2022, y que permiten que el agua que se ha utilizado durante la actividad industrial permanezca en un circuito cerrado que, mediante refrigeración evaporativa, permite su reutilización continuada. Con estas medidas se ha conseguido reducir en unos 600.000 m3 el uso de agua en la factoría, cantidad equivalente al llenado de 240 piscinas olímpicas.
La Compañía ha dado a conocer estos avances durante la visita realizada esta mañana por la presidenta de Cantabria, Maria José Sáenz de Buruaga, con motivo de la celebración del 120 aniversario de la presencia de Nestlé en España con la instalación de su actual fábrica de chocolates, confitería, cacao soluble, cereales infantiles y obleas para empanadillas ubicada en La Penilla de Cayón (Cantabria).
Fábrica de La Penilla de Cayón de 1905
Referente en la comunidad
La fábrica cántabra de Nestlé ha representado desde sus inicios una referencia tanto a nivel local como medioambiental. Así, la factoría fue pionera en inaugurar su primera depuradora de aguas residuales en 1966, veinte años antes de que la ley obligara a ello.
Asimismo, el centro de producción se caracteriza por ser "cero residuos a vertedero", al minimizar la generación de los mismos y fomentar su reutilización, reciclaje y valorización. Además, toda la energía eléctrica que se compra en este centro de producción proviene de fuentes renovables.
La factoría cántabra también cuenta desde 2022 con una caldera de biomasa que utiliza la cascarilla que se obtiene en el proceso de torrefacción del cacao como biocombustible para la producción de vapor que se convierte, a su vez, en fuente de energía para el propio proceso de tostado de esta materia prima.
Esta instalación, que ha supuesto evitar la emisión de unas 6.000 toneladas de CO2e a la atmósfera desde su puesta en funcionamiento, también utiliza astillas con certificación de sostenibilidad en origen "SURE", que garantiza la cadena de trazabilidad y sostenibilidad para la producción de energía térmica. Con esta instalación, Nestlé fomenta la economía circular en sus procesos productivos.
Asimismo, la fábrica dispone desde 2023 de una bomba de calor que aprovecha la energía residual procedente de la planta de producción de frío de la factoría para calentar el agua que se utiliza tanto en los procesos productivos como en la climatización de la planta. Con este sistema la factoría ha conseguido un ahorro anual de más de 12.000 m3 de uso de agua. Además, ha logrado evitar la emisión de cerca de 2.500 toneladas de CO2e al año.
Una tableta especial para una celebración histórica
Con motivo de la celebración del 120 aniversario de la factoría y de la presencia de Nestlé en España, desde el centro de producción se decidió idear una tableta de chocolate conmemorativa muy especial. Durante meses, el grupo de aplicaciones, ubicado en la factoría y encargado de la elaboración de nuevos productos, ha estado trabajando para conseguir el resultado final: una tableta de chocolate con leche Nestlé Extrafino de más de 1,20 m de ancho, cerca de 60 cm de alto y de un grosor de 3,5 cm.
Esta tableta tiene un peso de unos 30 kilogramos y para su producción se han necesitado 41 litros de leche y algo más de 18 kilos de habas de cacao de origen Costa de Marfil, equivalente a 235 tabletas de Nestlé Extrafino.