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Microbiota e inmunidad

Silvia Gomez Senent

Uno de los temas en los que usted se ha destacado es en la divulgación de la importancia de la microbiota y la permeabilidad intestinal para la salud. ¿Cuál es la relación que se establece entre ellas, y qué sería lo primero que debería tratarse en consulta?

Para dar una respuesta, hay que entender que cuando hablamos de microbiota y permeabilidad nos referimos a componentes de nuestra pared intestinal. En la mayoría de las ocasiones, cuando hay una alteración de la permeabilidad intestinal, suele haber una disbiosis asociada. Es recomendable tratar la pared intestinal de manera conjunta, es decir su microbiota, permeabilidad, nutrición celular y moco.

En alguna ocasión ha hablado de cómo algunos pacientes llegan a consulta con dietas demasiado restrictivas. ¿Cuál es su abordaje en estos casos?

Cuando un paciente llega a consulta con una dieta restrictiva hay que investigar por qué ha llegado a ella, qué síntomas tenía, si los síntomas los relacionaba con el consumo concreto de algún alimento... Y en segundo lugar encontrar el problema digestivo que ha llevado a que el paciente tenga que hacer una dieta restrictiva, con la finalidad de hacer un correcto diagnóstico. Una vez hecho el diagnóstico, comenzar a tratar y una vez "recuperada" la salud intestinal, reintroducir alimentos.

Si se busca modular o mejorar la microbiota de un paciente, además de un cambio en la alimentación y el estilo de vida, ¿es siempre necesario el uso de prebióticos y probióticos?

Siempre en Medicina no existe, pero sí es recomendable. De hecho, hay estudios que recomiendan que incluso en población sana, con un estilo de vida adecuado, es aconsejable la ingesta de probióticos y prebióticos.

Tras los prebióticos, probióticos y simbióticos, en los últimos años se habla de postbióticos. ¿Qué son y qué aplicaciones tienen?

 La definición es de "preparación de microorganismos inanimados y/o sus componentes que confiere un beneficio para la salud del huésped". 

Por ello, para hablar de postbiótico debe contener células microbianas inactivadas o componentes celulares de las mismas, con o sin metabolitos (sustancias que generan la microbiota), que contribuyan al beneficio de la salud.

Los estudios que hay hasta la fecha en humanos es en síndrome de intestino irritable, control del estrés, mejoría de enfermedades respiratorias, por la modulación que hace el postbiótico en el eje intestino-pulmón.

La inflamación de bajo grado es uno de los temas de interés en la actualidad, especialmente en relación con la respuesta autoinmune y enfermedades crónicas. ¿Cuál es la relación entre esta inflamación y la salud gastrointestinal?

Como decíamos anteriormente, cuando se altera algún elemento de la pared intestinal: microbiota, permeabilidad, moco, enterocitos... Esto produce que de alguna manera se "rompa" la barrera intestinal, entren toxinas y agentes nocivos a través de la pared intestinal y se active el sistema inmune de mucosas, es decir, el sistema inmune localizado en el tubo digestivo, produciendo una inflamación a ese nivel.

Cuando esas alteraciones son iniciales, el sistema inmune local puede hacer frente, pero si esa barrera intestinal permanece enferma, el sistema inmune emite señales al sistema endocrino, neurológico e inmune y se generan sustancias que perpetúan la inflamación. Además, se puede hacer extensible a otras partes de nuestro organismo: piel, articulación, cerebro...

¿Cómo podemos mejorar la microbiota intestinal y el intestino para apoyar el sistema inmune?

Los factores más importantes serían:

  • Alimentación saludable: evitando grasas saturadas, alcohol, azúcares, harinas refinadas. Consumo de fruta, carne, pescado, verduras.
  • Ejercicio físico diario.
  • Gestión del estrés, utilizando mindfulness.
  • Evitar el uso indiscriminado de antibióticos, antiinflamatorios.
  • Buen descanso nocturno

Además de médico, es usted profesora de mindfulness. Sabemos que el estrés sostenido tiene un impacto en el sistema inmune, pero ¿qué repercusión tiene el estrés en la alteración de la microbiota gastrointestinal?

El estrés crónico activa el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal liberando una hormona llamada cortisol, que estimula el sistema nervioso autónomo y el sistema digestivo. Esto produce una liberación de hormonas y neurotransmisores que producen una inflamación de bajo grado en la pared intestinal, por alteración directa de la microbiota intestinal. Además, al activarse este mecanismo, la propia microbiota alterada envía sustancias a través del nervio vago, que pueden afectar al cerebro.