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Cereales de grano entero: mucho más que fibra

Rosa María Ortega Anta

En 2015, publicó como coautora un artículo sobre las propiedades para la salud de los cereales de grano entero, en la que señalaban el desconocimiento que había sobre las recomendaciones de consumirlos a diario frente a los cereales refinados. ¿Cómo valora la percepción actual sobre esta recomendación entre la población?

Aunque quizá haya aumentado el conocimiento sobre la conveniencia de tomar cereales de grano entero para conseguir beneficios nutricionales y sanitarios entre algunos grupos de población, en la práctica, los cereales refinados suelen ser los que se consumen de manera mayoritaria y, además, en cantidad algo inferior a la aconsejada.

¿Existen datos sobre el consumo de cereales de grano entero en España, frente a cereales refinados, y su evolución?

Existe escasa información sobre este tema, ya que la mayor parte de los estudios proporcionan información sobre la ingesta de fibra o cereales totales. Sin embargo, en el estudio PREDIMED sí se ha contemplado, y señala que el consumo medio de cereales de grano completo en España es de unos 17-20 g/día, cantidad claramente muy baja.

Tradicionalmente, el principal argumento para recomendar cereales de grano entero frente a versiones refinadas se basaba en la cantidad de fibra y la salud digestiva, pero sabemos que hay mucho más. ¿Qué otros nutrientes y beneficios deberían resaltarse para hacer llegar a la población las bondades de los cereales de grano entero?

Los cereales de grano completo, además de ser una fuente muy importante de fibra, son alimentos ricos en hidratos de carbono (70-78 %), con un contenido apreciable de proteínas (6-13 %) y un bajo aporte de grasa (1-7 %, mayoritariamente grasa insaturada). También son una buena fuente o fuentes excelentes de algunas vitaminas y minerales, y de diversos fotoquímicos con actividad antioxidante.

En el nuevo informe sobre recomendaciones dietéticas sostenibles de AESAN, toma mayor fuerza el término “cereal de grano entero” frente al término “integral”. ¿Cree que la terminología es importante para hacer llegar las recomendaciones a la población?

Los cereales integrales también tienen interés porque aportan una cantidad más elevada de fibra que los cereales refinados. Es más aconsejable consumir cereales integrales que refinados por este aporte “extra” de fibra, que suele ser salvado que se añade al cereal refinado. Sin embargo, en el cereal de grano completo, se mantiene el salvado, el endospermo y el germen en las mismas proporciones que en el grano intacto, lo que comporta beneficios adicionales.

En los últimos años han surgido modas dietéticas, no siempre basadas en la evidencia, que demonizan el consumo de cereales como fuente de hidratos de carbono, u otras que incluso proponen eliminar los alimentos que aporten estos nutrientes de la dieta habitual. ¿Por qué es importante consumir granos enteros?

No hay fundamento para demonizar el consumo de cereales, porque el aporte de hidratos de carbono es importante y deben suponer >50% de la energía de la dieta. La dieta media española es pobre en hidratos de carbono y su restricción lleva a aumentar proporcionalmente el consumo de grasa y proteínas, cuya ingesta supera la aconsejado. Sí es necesario disminuir el consumo de hidratos de carbono sencillos, pero el de complejos (cereales, legumbres verduras…) debe ser incrementado. En este contexto, el incremento en el consumo de cereales de grano completo conlleva los beneficios adicionales que hemos comentado.

Algunas personas siguen creyendo erróneamente que los productos elaborados con cereales de grano entero o integrales son menos calóricos que las versiones con harinas refinadas; y, por otro lado, hay quién cree que es necesario eliminar cereales y granos como parte de la estrategia dietética para perder peso. ¿Qué dice la evidencia sobre la relación entre los cereales de grano entero y la adiposidad?

Los cereales de grano completo son útiles en el control de peso, aunque su aporte calórico es muy similar al de los cereales refinados. Su consumo se asocia a menos hambre y apetito subjetivo, menos deseo de comer y mayor saciedad frente a lo observado en el consumo de cereales refinados. Esto podría explicar las asociaciones inversas observadas entre el consumo de cereales de grano completo y el riesgo de sobrepeso y obesidad, así como con el aumento de peso asociado a la edad.

Por último, ¿qué consejo se podría dar a las familias para que incluyan los granos enteros en su alimentación, si no lo hacen ya?

Es importante difundir los beneficios nutricionales y sanitarios asociados al consumo de cereales de grano completo. Conviene desterrar los errores que asocian el consumo de cereales en general y el de grano completo con incrementos de peso. El primer paso es luchar contra los errores que circulan y aumentar el conocimiento de la población sobre el tema. Una vez que el conocimiento se difunda, es probable que la familia se anime a aumentar el consumo de estos cereales de grano completo.